La vida tiene ciclos, unos se abren y otros se cierran, y ni algunos de los protagonistas (muchas veces secundarios, otras principales) de la NCAA: los entrenadores, se libran de ellos.Este es el caso de Robert Luther Olson, toda una institución en Arizona que hace escasos días abandonaba el cargo, probablemente de forma más amarga de lo que esperó durante los 25 años en la que esta ha sido su casa.
Coach O, será recordado por sus méritos y logros tanto a nivel individual como colectivo, pero sus raíces se hunden en una familia de carácter más modesto.
Nació en 1934 en North Dakota, en el seno de una familia agrícola, en la que tuvo que luchar por salir adelante compaginando sus estudios y el trabajo, pues su padre murió cuando él tenía solo 5 años.
A pesar de ellos, pudo acudir a la universidad, a un pequeño centro llamado Augsburg College en Minnesota, un lugar del que más de 40 años después saldría el actual jugador de la NBA, Devean George.En la universidad se mostró como un chico plenamente integrado, tanto en sus estudios (graduado en Historia y Educación Física) como en la vida deportiva del centro (jugó sus cuatro años universitarios a baloncesto y football, y en su año senior añadió el béisbol)
Y fue allí también donde conoció a la que fue el gran amor de su vida, Roberta Bobbi Russell, con la que convivió durante 47 años, hasta su muerte en 2001, un hecho que probablemente ha marcado el devenir de los acontecimientos.
Desde el principio, Olson tuvo claro lo que quería: entrenar con la pelota naranja de por medio. Por ello recien salido de la universidad se pasó once años entrenando institutos de Minnesota y California, y cuatro en un Junior College también de California, donde no paró de recoger títulos y reconocimientos hasta que la Universidad de Long Beach State le dio la oportunidad de dar el salto a la NCAA.
Y como ha hecho toda su vida, el viejo coach no la desaprovechó.
Con una marca de 24-2 tuvo una tremenda temporada que le llevó a las puertas de un destino mejor: los Iowa Hawkeyes.
En Iowa se convirtió en el entrenador con más victorias de la universidad, levantando el programa en cinco años para devolverlo al Torneo NCAA y logrando ser campeones de conferencia por primera vez en nueve años.
En la temporada siguiente, la 79-80, los guiaría a la Final Four universitaria, a la que no acudían desde el 56, y que hasta la fecha no han vuelto a visitar.
Tras otras tres temporadas por encima de las 20 victorias y buenas actuaciones en el Torneo Final, Olson decidió que necesitaba un cambio, otra motivación.
Asombró a propios y extraños al elegir destino: la desértica y extensa Arizona, tan distinta de su North Dakota natal.
A pesar de que Olson se había ganado una buena fama como constructor de equipos, el reto de Arizona asustaba a cualquiera, pues era uno de los peores equipos de su Conferencia, y en la última temporada había cosechado un 4-24 de récord que no hacia presagiar una estancia cómoda en el banquillo.Nada más lejos de la realidad, tras la temporada inicial (83-84) que sirvió de transición, Olson inauguraba la racha en activo más larga de temporadas consecutivas acudiendo al Torneo NCAA (24 lleva hasta el momento)
En su segunda y tercera temporada allí ya se empezó a ver el progreso con un equipo que superaba las 20 victorias por temporada, aunque seguía cayendo en primera ronda en marzo.
Pero su labor no pasó desapercibida para USA Basketball que lo eligió como el entrenador del equipo estadounidense en el Mundobasket de España 86.
Allí se alzó con el oro en la competición con un equipo comandado por Charles D. Smith, Kenny Smith y David Robinson; pero que también contaba en sus filas con dos jugadores que estaban a las órdenes de Olson en Arizona y que serían importantes dos años después: Sean Elliott y Steve Kerr.
Tras esta experiencia FIBA, los tres volvieron a Arizona que tuvo una temporada de cierto retroceso en cuanto a resultados, pero que sirvió de impulso para llegar en la temporada siguiente (87-88) hasta la Final Four (tras un balance 35-3), con los dos jugadores antes mencionados como principales responsables en la cancha.
Lute Olson: El ocaso de una leyenda (II)
























